Thursday, April 20, 2017

Francisco Añón

Un simpático rexurdidor

Francisco Añón Paz murió en Madrid el 20 de abril de 1878. Había nacido en Boel, aldea del Ayuntamiento de Outes (La Coruña), el 9 de octubre de 1812. Estudió en el Seminario de Santiago y en aquella Universidad, donde se graduó en Filosofía y en Leyes. De ideas avanzadas y espíritu bohemio, viajó por Andalucía, Portugal, Francia e Italia. Finalmente se estableció en Madrid, donde malvivió hasta que, como dice Victorino Novo en el estudio que encabeza la edición de sus Poesías en la Biblioteca Gallega (1889),

(...) enfermo, viejo y pobre, resignado con su enfermedad y su pobreza, buscando donde caerse muerto, fué Añón el día 15 de Abril de 1878 al Hospital de la Princesa: ocupó cinco días una cama de la sala de San Lesmes, y murió el día 20(...)

Su cuerpo fue enterrado en la fosa común.

Añón ocupa un lugar destacado en la historia de la literatura gallega como precursor del Rexurdimento del s. XIX. También escribió en castellano. Aquí recogemos la mayoría de sus epigramas, que manifiestan habilidad técnica y apacible ingenio verbal, aunque alguno de ellos es francamente irreverente

Nota: Por lo limitado de mi conocimiento de la lengua, transcribo los poemas gallegos con la misma grafía de la edición de 1889.



Dijo en noche despejada

a su cocinera un cura:

—¿No te pasma la hermosura

de esa bóveda estrellada?

Y ella al punto ha contestado:

—¡Pues miren que maravilla!

¡Bah! Si el cielo está estrellado

es porque no está en tortilla.

———



Dijo á Carmen su marido:

—Un día me has de enseñar

aquel hermoso lunar

que en tu seno está escondido.

Con modesta cobardía,

respondióle su mujer:

—Un día... no puede ser,

porque no hay lunar de día.

———

v.7: imagino que este lunar es castellanización del gallego luar.



A un pobre ciego un barbero

le hacía la cara rajas,

y con gesto placentero

le pregunta el majadero:

—¿Que tal están las navajas?

—Están muy buenas, ¡pardiez!

Haces prodigios con ellas;

pues yo desde mi niñez

nada veo, y de esta vez

me has hecho ver las estrellas.

———



"Enseña lengua española

en una sola lección

don Felipe de Mendiola",

anunciaba un cartelón.

Y á la turba que le espera

dice el charlatán risueño,

echando la lengua fuera:

—Esta misma que os enseño,

¡Juro a brios! que es lengua ibera.

———



Entre la algazara y broma

de gran banquete, difunto

quedó un cardenal de Roma:

dicen que murió de un punto;

sería de un punto y coma.

———

Punto: supongo que instante.



El cesante Don Mamerto,

que vivir harto quería,

se hartó de hambre cierto día,

y esta indigestión le ha muerto.

———



Un bachiller pobretón

pagó el alquiler de casa,

y al contar, dijo el patrón:

—Tome, este cuarto no pasa.

—¿No pasa? Calla, avestruz,

que soy como Satanás,

sé que en los cuartos hay cruz

y no los miro jamás.

———

Este cuarto no pasa: no acepto esta moneda.



Lloraba Juan sin consuelo,

en tristes penas agudas,

de que un bribón rapazuelo

le destrozara sin duelo

sus ricas peras de Judas.

Y un compadre que le oyó,

—Tonto —le dijo— ¿y te alteras

porque un rapaz las robó?

¿No son de Judas las peras?

Pues Judas se las llevó.

———

Peras de Judas: no conozco esta variedad, que supongo propia de la comarca donde Añón nació.



Dijo á un trovador Inés:

—Esos versos son muy bellos,

inspiran mucho interés.

—Los pongo, hermosa, á tus pies.

—Yo me bajaré á cojellos.

———



Inés en la iglesia hojea

un libro patas arriba,

porque la gente la vea;

pero detrás risotea

masculina comitiva.

Entonce un joven cortés

acercóse, y con modestia

le dijo:—Ese libro, Inés,...

—Fue mi criada; esa bestia

siempre me lo da al revés.

———



Ante a Torre d'Hércules

—Esta torre fay mil anos

Que a fijeron os fenicios.

—Tamen hay alguns indicios

De que é obra d'os romanos.

—Sodes n'a historia profanos

E en sentenciar moy ligeiros

Pois nin foron os primeiros

Nin os segundos ¡aposto!

—Tíranos de duda, Agosto:

Di ¿quens foron? —¡Os canteiros!

———



Deshacíase un patán

en necia risa importuna,

porque el astrónomo Juan

contó las leguas que van

desde la tierra á la luna.

—Vaya, es cosa de reir,

—dijo barbotando él—

¿Quién pudo al cielo subir,

para las leguas medir

a palmos por un cordel?

Juan, entonces, de improviso,

le dijo en tono jovial:

—Se sabe esto por hechizo.

Quedose el payo indeciso

y dijo —Entonces... tal cual.

———



De seis jumentos en pos

iba un viejo, y con solaz

al pasar, dijo un rapaz:

—Padre de burros, adiós;

—Hijo mío, vete en paz.

———



Cierto día que pasaba

un féretro al cementerio,

un doctor muy grave y serio

preguntó quién se enterraba.

—Rodrigo Jiménez Valle—

una vieja respondió.

Y dijo el médico: —Calle,

a ese le he curado yo.

———



O saltar este regueiro,

Certa noite de troboada

Caéu d'un-a trambullada,

Chispo, Groriño d'Outeiro;

Acode o lugar enteiro,

Faise a autosia de Groriño;

Os médicos o fuciño

Morden, á pesar d'a cencia,

Pois non saben en concencia

Se afogou d'agua ou de viño.

———



Un gato de policía

pidiole con insolencia

a un cazador la licencia

del arma, y él respondía:

—Dentro aquí del cañón va.

¿Quiere usted verla? —y le apunta.

—Dispense usted la pregunta;

¡Si estoy convencido ya!

———

v.1. gato: "ladrón". Supongo que aquí es meramente despectivo.



Un estudiante adoraba

cierta dama rica y bella:

pidiósela al padre de ella,

y el viejo le replicaba:

—Para hacer el mediodía

mi niña tendrá quizás;

si tu trajeras a más

para cenar... a fe mía...

Y el tuno, con faz serena,

le atajó: —Señor, por Dios,

no hay necesidad de cena:

ayunaremos los dos.

———



En el momento de regalarle a Teodosio Vesteiro Torres la Historia del Emperador Teodosio.

N'a miña gran libraría,

Que conta volumes cinco,

Topey este, e dey un brinco

Cando n'el Teodosio lía.

¡Vede-l'o demo! decía,

¿Si será Vesteiro Torres?

Mais ja que por libros morres,

Si algo lambiscan de historia,

Garda esta probe memoria,

E d'a tua non me borres.

———

Teodoro Vesteiro: joven poeta amigo de Añón, que muy pronto había de suicidarse.



Soneto

Te pones colorada si te miro;

"¿Me quieres?", te pregunto, y palideces;

Te lo repito cuatro ó cinco veces,

y tu contestación es un suspiro.

Cuando loco de amor por tí deliro,

te quedas pensativa y enmudeces...

Comprendo esos remilgos y esquiveces,

tengo un rival, estorbo, me retiro.

—-Qué te pasa Perico?—¡Ay, don Matías!

La ingrata, la perjura, me ha olvidado!

Ya ni aun responde á las querellas mías.

¡Un veneno, un rewolver! —¡Desdichado!

¿Pues no sabes que Lola se ha quedado

más sorda que una tapia hace tres días?

———



Un militar se alojó

en casa del cura Ortiz;

con el párroco cenó,

que en la mesa presentó

pan de trigo y de maíz.

Como el soldado comía

del de trigo, dijo el cura:

—¡Qué brona, por vida mía,

vaya, parece ambrosía!

¡Pruébela usted! ¡Qué dulzura!

—Gracias —respondió con nervio—

por tan urbano interés;

mas, como dice el proverbio,

Dios aborrece al soberbio;

pan de trigo bueno es.

———

Borona es el pan de maíz, alimento que se consideraba de inferior calidad. El DRAE no recoge la variante brona.



La bella Adelita estaba

enamorada de un cura.

su abuela la regañaba

por aquella travesura;

pero ella le replicaba:

—Ya desde la infancia mía,

(Por Dios, no me riña, abuela)

si en misa me distraía,

siempre usted me repetía:

"¡Mira para el cura, Adela!"

———



¿Qué importa, viador, que metas

en nuestro peto dinero,

si un párroco majadero

nos tiene aquí de alcahuetas?

Por chuparnos las pesetas

tal vez manda al sacristán

que entone a paso de can

medio responso si place,

y con requiescat in pace

nos despacha el perillán.

———

Dedicado a un amigo cura que le pedía una inscripción para el cepillo de las ánimas de su iglesia.



Un crego ó tempo d'alzar

Viu á través d'a vidreira

Gatiñando á sua figueira

Un rapaz d'os d'o lugar.

—¡Inda te suban os demos!

—Dijo todo incomodado—

¡Sube, sube, condanado

Que dempois ja nos veremos!

———



Epitafios

Yace aquí—nadie se duela—

una avarienta señora,

que hizo siempre centinela

a las onzas que atesora;

y está desquitando ahora

los días que pasó en vela.

———



Yace aquí el doctor Fandellas,

que vivió de partear

a casadas y doncellas;

pues bien, que le recen ellas,

que yo no pienso preñar.

———



El escribano Garduñas

bajo esta piedra reposa,

sellada con cuatro cuñas:

bien hecho, que con las uñas

pudiera apartar la losa.

———



—"Aquí yace una doncella..."

—Eso es mucho adivinar:

Moriría sin casar,

lo demás... súpolo ella.

———



Esta losa sepulcral

guarda á un médico afamado,

a quien la muerte ha matado

por librarse de un rival.

———



No comments:

Post a Comment