Saturday, February 4, 2017

Bartolomé Leonardo de Argensola

El censor aragonés

El doctor Bartolomé Leonardo de Argensola murió en Zaragoza el 4 de febrero de 1631. Había nacido en Barbastro (Huesca) el 26 de agosto de 1562. Era hermano del también ilustre poeta Lupercio Leonardo de Argensola. Estudió en Zaragoza y Salamanca. Recibió las órdenes sagradas y, protegido por el conde de este bello título, fue conocido como el Rector de Villahermosa. Fue secretario de la emperatriz María de Austria y cronista mayor del Reino de Aragón. Como historiador escribió la Conquista de las islas Malucas y continuó los Anales de Zurita.

Los poemas de ambos hermanos fueron publicados tras la muerte de Bartolomé por su sobrino Gabriel Leonardo de Albión: Rimas de Lupercio i del dotor Bartolomé Leonardo de Argensola, Zaragoza 1634. Modernamente José Manuel Blecua recogió y editó toda su poesía en varios tomos de la colección Clásicos Castellanos.

Como poetas, ambos Argensolas son clásicos, horacianos, evitadores de todo exceso culterano o conceptista y autores de memorables sonetos. Bartolomé fue maestro de la severa sátira de costumbres al estilo de Juvenal. También escribió un puñado de epigramas, unos traducidos de Marcial y otros originales.



A una mujer que se afeitaba y estaba hermosa

Yo os quiero confesar, don Juan, primero:

que aquel blanco y color de doña Elvira

no tiene de ella más, si bien se mira,

que el haberle costado su dinero.

Pero tras eso confesaros quiero

que es tanta la beldad de su mentira,

que en vano a competir con ella aspira

belleza igual de rostro verdadero.

Mas, ¿qué mucho que yo perdido ande

por un engaño tal, pues que sabemos

que nos engaña así naturaleza?

Porque ese cielo azul que todos vemos

ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande

que no sea verdad tanta belleza!

———

Título: hoy no diríamos "afeitaba", sino "maquillaba".

Este soneto figura en casi todas las antologías de la poesía española y aún son muchos los que podrían recitarlo de memoria. No figura en la edición de 1634, ni sabemos cuál de los hermanos es su autor.



A un letrado

Si vos pretendéis que venga

a ser tan gran necio el mundo,

que por vuestra barba luenga

por filósofo profundo,

sin otro argumento, os tenga;

mirad que dais ocasión

a que ya cualquier cabrón,

por la gran barba que cría,

aspire a ser algún día

otro Séneca o Platón.

———



Epigrama

Escribí y no ha respondido

Nevia; luego indicio es malo

que no hará lo que le pido;

pero pienso que ha leído

mi billete; luego haralo.

———

Es traducción de Marcial, 2.9



A un hombre de estatura bajísima que se retiró a morir en una ermita

Bajo esta losa chiquita

yace un hombre sin segundo

que por no verse en el mundo

se acomodó en una ermita.

———



Décima

Viendo Alfio cuán desvalida

yace la causa del justo

y, al revés, cuán a su gusto

logra el inicuo la vida,

dio en ser malo. Y, a medida

de su maldad castigado,

"¿De cuándo acá", dijo, "el hado

trata a los malos así?

¿Cómo? ¿Solo para mí

anda el mundo concertado?"

———



A un hombre que temía no dijese mal de él en sus versos

No temes tú mis versos, Citaredo;

finges temer, para que así propicio

el vulgo, entre el clamor de su bullicio,

te señale por sabio con el dedo.

A lo menos sin risa yo no puedo

dar tanto a la ambición de tu artificio

que te halle alguna vez en mi jüicio

aprobado por digno de ese miedo.

Para que obren con ley nuestros decoros,

sus acciones imiten respetuosas

al que nace en las fieras no adquirido.

Teman las uñas del león los toros;

mas pídanle perdón las mariposas

si se juzgaren dignas de un bramido.

———



Habla con la ciudad de Calatayud

Bílbilis, aunque el dios que nació en Delos

te conserve fructífera sin daño,

y cuando sobre ti desciende el año,

sus guirnaldas te den todos los cielos;

y aunque hagan tus preciosos arroyuelos

fuertes las armas con el noble baño,

y aunque eres patria del cortés tacaño,

que en todas sus palabras puso anzuelos;

si no encadenas los infieles canes,

que tu aduana a los viandantes suelta,

ni tu muro veré ni tu camino;

que para dar hasta Madrid la vuelta,

embarcarme en Colibre determino,

aunque la dé mayor que Magallanes.

———

verso 1: Bílbilis: nombre latino de Calatayud. el dios que nació en Delos: Apolo. v. 5-6: en Bílbilis se fabricaban espadas. v. 7-8: el cortés tacaño: el epigramista Marcial, nacido en Bílbilis. tacaño: hoy diríamos "pícaro". v. 13: Colibre: la actual Colliure, en el Rosellón.



A su hermano Lupercio, porque se hacía mirar las rayas de la mano

Fabio, pensar que el Padre soberano

en esas rayas de la palma diestra

(que son arrugas de la piel) te muestra

los accidentes del discurso humano,

es beber con el vulgo el error vano

de la ignorancia, su común maestra:

bien te confieso que la suerte nuestra,

mala o buena, la puso en nuestra mano.

Di, ¿quién te estorbará el ser rey, si vives

sin envidiar la suerte de los reyes,

tan contento y pacífico en la tuya,

que estén ociosas para ti sus leyes,

y cualquier novedad que el cielo influya

como cosa ordinaria la recibes?

———



Otro Soneto

Si quieres conservarte, Lauso, evita

ese ardor con que en varias ocasiones

a cuerdos y filósofos te opones

como pudiera el magno Estagirita.

Ya tu apariencia, que al estudio imita,

cuando se atreve a decidir cuestiones

es ridícula a libres corazones,

cuyas nobles paciencias ejercita.

Yo, porque de celar tu honor me precio,

digo, para que escape de un agravio,

que consideres bien de aquí adelante:

que el que no sale de su esfera es sabio,

el que ignora las cosas, ignorante,

y el que las sabe mal sabidas, necio.

———

v. 4: el magno Estagirita: Aristóteles.



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