Sunday, March 19, 2017

José Bernat y Baldoví

El padre de Vicenteta

José Bernat Baldoví, por mal nombre El sordo de Sueca, nació en esta localidad valenciana el 19 de marzo de 1809. Estudió leyes en la Universidad de Valencia. Ejerció como abogado y algún tiempo como juez. Casó con la hija del más rico de Sueca y llegó a ser diputado a Cortes y alcalde. Murió en Valencia el 31 de diciembre de 1864.

Es célebre por sus obras satíricas escritas en valenciano, como el sainete erótico El virgo de Visanteta i l'alcalde de Favara, o El parlar bé no costa un pacho. Está considerado el inventor de los Llibrets de falles. También en valenciano fundó los semanarios humorísticos La Donsaina, El Tabalet y El Sueco. Siendo diputado en Madrid se consagró más a la poesía humorística que a la oratoria parlamentaria (digamos en su disculpa que su sordera le impedía seguir los debates). Publicó poemas jocosos en castellano en revistas y almanaques, algunos recogidos en un libro también llamado El Sueco (aquí). Pero dice una "Nota del Editor" de este libro:

Sentimos no poder dar cabida en esta colección a la parte epigramática, que es precisamente donde el Sueco luce mas su ingenio; pero... en atención a que la obra va ya de remate, lo dejaremos para otro rato.

Así que el mayor número de los epigramas de Bernat permanecen dispersos por periódicos y almanaques.



De El Sueco

Los que buscais verdades

de cola larga,

venid trás de este Sueco

para encontrarlas.

Pues de otro modo

no es fácil, ni aun probable,

verle a una el rostro.

———



Epigramas de aquí y de allá

A encerrar un gato pardo

que mayaba en el desván,

subieron con grato afán

Concha y su primo Bernardo.

Sin duda al primer encuentro

la niña cogió al tal gato,

porque exclamó de allí a un rato:

—¡Madre ... ya lo tengo dentro!

———

Don José (o Chusep o Josep) fue devoto católico y un pilar de la comunidad. Pero ¡cómo le gustaban los equívocos picantes!



—Un doctor ronda tu puerta,

y un escribano te adora.—

le dijo a una labradora

otro también de la huerta.

—No es extraño, majadero

—contestó con gracia suma—

que toda gente de pluma

vaya en busca de tintero.

———



Rita, por cierta pendencia,

fue citada ante el alcalde

y este la sirvió de balde,

dando en su pro la sentencia.

Con refinada malicia

dijo entonces la alcaldesa:

"Nunca he visto, Antón, tan tiesa

la vara de la justicia".

———



La vieja doña Dolores

en sus discursos prolijos

cuenta que tiene tres hijos

y los tres a cual mejores.

Uno despunta en belleza;

otro, en valor extremado;

y el otro, que ya es casado,

despunta por la cabeza.

———



De El Sueco

Noticias extranjeras (1854, Guerra de Crimea)

Turquía

Aunque esto a nadie le importe,

dicen de Constantinopla

por muy seguro resorte

que hace dias que alli sopla

un viento fresco del Norte.

Y aun añaden que se sabe,

sin duda de contrabando,

que, si sigue así soplando,

durará hasta... que se acabe.

———


Londres

La cámara de los Lores

trató en el pasado lunes

de infinitos pormenores....

que hoy pasan a los Comunes.

———

Común: retrete.



Epigramas

Con dulce y tierno susurro

y acento el más amoroso,

diole una dama a su esposo

el epíteto de burro.

Y este vate, que se alarga,

oyolo, y dijo al momento:

—Él podrá ser el jumento,

pero tú.... llevas la carga.

———



Preguntole a un sordo Aurora

con cierto interés y ahinco:

—¿Está buena tu señora?

Y él, no oyendo mas que el... ora,

dijo muy serio: —Las cinco.

———



Epitafios

Aquí un letrado reposa.

Murió abrumado de pleitos...

Con su suegra y con su esposa.


Ved aquí a un médico a palos

que a los enfermos mataba

y a los buenos puso malos.


Aquí juntas enterraron

tres celibatas hermanas,

¡que tenian unas ganas!...

Mas con ellas se quedaron.


Llamábase este hombrecillo,

que cinco palmos no tira,

Don Cristóbal del Castillo

Torres-Torres y Altamira.


Tras de esta chapa de cobre

yace un tal don José Rico,

que murió de puro pobre.


En esta lóbrega estancia

duerme un sastre de París...

Que en su vida estuvo en Francia.


Al pie yace de aquel banco

un mezquino y ruin avaro,

que con el mayor descaro

se llamaba... Antonio Franco.


Murió esta rosa de angustia

así que se volvió mustia.


De lo que diga la gente

no te fies nunca, hermano,

que aquí yace un cirujano

a quien llamaban Clemente.


Sombrerero era este tal,

y aunque todo el mundo corras,

no hallarás otro mortal

más amante de las gorras.


De carácter algo insulso

fue el módico don Crispín.

Pero solo mató, en fin...

A cuantos tomaba el pulso.


Otro médico aquí yace,

de ciencia dudosa y varia,

cuya receta ordinaria

era el... requiescat in pace.


Aquí, cruzados los brazos,

yace una capacidad

que hizo... muy buenos capazos.


Aquí yace un buen casado,

que llegó a ser coronel

sin haber sido soldado:

Rogad al Señor por él.


Al pie de este crucifijo

yace una honesta doncella,

que no tuvo más que un hijo:

Rogad al Señor por ella.


Dos valientes andaluces

aquí puso un desafío:

Ambos murieron.... de frío.


Un ilustre mayorazgo

aquí duerme panza arriba:

No hizo otra cosa en su vida.


Un soldado aquí reposa:

dejó los campos de Marte

por las casas de otra diosa.


Fue este miserable viejo

de condicion tan avara,

que por no ver cosa cara,

nunca se miró al espejo.


Yace aquí un tonto que fue

muy querido de las damas...

Ellas sabrían por qué.


Y aquí el filosofo Niso,

a quien ninguna lo quiso,

porque dicen que tenia

muy poca filosofía.


El túmulo que reparas

es del pintor don Bartolo:

para pintar cosas raras

dicen que se pintó solo.


Yace aquí una tal Victoria,

de tan adversa fortuna,

que jamás ganó ninguna.


Este padre recoleto

fué un excelente sujeto;

no tuvo mas que tres tachas,

el vino, el juego y muchachas.


Mientras que este fue intendente

nadie entendió lo que hacia;

Mas él si que lo entendía.


En olor de santidad

dicen murió sor Beatriz,

mas tápate la nariz.


Aquí yace un pobre ciego

que se llamaba Miranda...

Séale la tierra blanda.


El goloso Pelegrín

en un principio halló el fin.


Oculta este pedestal

a una mujer singular

aficionada al plural.


Aqui reposa un sereno

de costumbres tan soeces,

que lo estaba pocas veces.


Ved aqui una tal Guillerma.

Dicen que era cortesana.

y en menos de una semana

puso media Corte enferma.


En aquesta sepultura

juntos yacen dos hermanos

que, aunque cortos de estatura,

fueron muy largos de manos.


Mirad aquí un capuchino,

tan austero y penitente

que en su vida probó el vino:

no bebió mas que aguardiente.


El pueblo á este tabernero

le apellidaba el vicario.

Murió entrando el sol en piscis,

la luna estaba en acuario.


Murió esperando una toga,

Este famoso a-bo-ga-do,

Y aunque estuvo un tiempo en bo-ga,

No le fue propicio el... a-do.


Diz que tuvo muchas letras

el sábio que yace aquí.

Y se llamaba Gil Pi.


Yo no sé si este usurero

se llamaba Juan ó Antonio;

mas tened por verdadero

que se lo llevó el demonio.


El que está en este retiro

era tan corto de vista,

que se llamó Casi-miro.


Si a la música se inclina

tu gusto, mujer, sé cauta;

mira que murió Agustina

de tanto tocar la flauta.


Yace aquí una solterona

con su palma y su corona;

como prueba y en señal

de que.... murió en Carnaval.


Enciérrase en esta huesa

una Clara muy espesa.


Esta era coja y beata:

mas nos dejó en la memoria

el que con solo una pata

no es fácil irse a la gloria.


He aquí los restos mortales

de una mujer de talento

en cosas municipales,

Es decir.... de ayuntamiento.


Este tuerto, ¡cosa rara!

no tenia más que un ojo.

A lo menos... en la cara.


De La Risa

No sé por qué a punto fijo

una pendencia ruidosa

tuvo Ambrosio con su esposa,

y el juez los llamó, y les dijo:

—Entre esposos esto es mengua,

córtese al punto el negocio.

—¡Eso no! —replicó Ambrosio—

Antes me corten la lengua.

———



Pájaros de mil colores

en una jaula cerrada

presenté y dije a mi amada:

—¿Cuál te gusta más, Dolores?

—¿Quieres que mi gusto indique?

Pues mira, —dijo— Gonzalo,

dame para mi regalo

un pájaro que no pique.

———



De sesenta un solterón

a una joven vivaracha

preguntó en cierta ocasión:

—¿Cómo te llamas, muchacha?

Y ella dijo: —Encarnación.

—Tal misterio te explicara,

—repuso el sexagenario—

y ella: —Mucho lo apreciara:

pero ya lo hace el vicario

que tiene la voz mas clara.

———



Por ciertas cosas del día

tocaban a generala,

y a un miliciano Pascuala

—Ármate pronto —decia.

—Mi calma no te dé asombro

—dijo el nacional taimado—

pues al verme yo a tu lado

siempre estoy... armas al hombro.

———



Haciéndose la ignorante

preguntó Doña Merced

de su casa a un tertuliante:

—¿De qué partido es usted?

Y el bueno de don Pascual

le respondió sin demora:

—¿No lo sabe usted, señora?

yo siempre... del actual.

———



De El Fandango

Vio embarazada a Teodora

y díjole un estudiante:

—Algo corto es por delante

ese vestido, señora.

Y ella, vuelta la cabeza,

contestó con mucha sal:

—No es por falta de percal,

porque entró toda una pieza.

———



A solas en su aposento

Gregoria me suplicaba

que la refiriese un cuento

del que yo no me acordaba.

—Piénsalo bien— me decia—

que él te vendrá a la memoria.

Y al tiempo que me venia...

tambien le vino á Gregoria.

———



Braulio y una prostituta

disputaban cierto dia,

y ella le dijo á su tía:

—Parta usted esta disputa.

—Ya que así me lo previenes,

partiré lo que decís;

Braulio, pues, que tome el dis;

lo demas tú... ya lo tienes.

———



Thursday, March 9, 2017

Francisco Martínez de la Rosa

Los epitafios de un prócer

Don Francisco Martínez de la Rosa nació en Granada el 10 de marzo de 1787. Estudió Leyes y a los veinte años de su edad obtuvo la cátedra de Filosofía Moral en su ciudad natal. Durante la Guerra de la Independencia destacó en Cádiz y sus Cortes como uno de los más ilustres oradores liberales. Tras conocer cárcel y exilio, y ya muy moderado en sus ideas (era denominado Rosita la Pastelera por los liberales exaltados), en 1834 presidió el Consejo de Ministros. Año y medio duró su gobierno, durante el cual se promulgó una de nuestras constituciones decimonónicas, el llamado Estatuto Real. Fue también embajador y presidente del Congreso. Respetado y apreciado por escritores y estudiosos, presidió el Ateneo de Madrid y la Real Academia. Murió en Madrid el 7 de febrero de 1862.

Como literato es sobre todo conocido por su drama La Conjuración de Venecia (1834), uno de los hitos que marcan el comienzo del Romanticismo en España. Escribió una Poética en la que, hablando del tema que nos interesa, dice:

Mas al festivo ingenio deba solo

el sutil epigrama su agudeza;

un leve pensamiento,

una voz, un equívoco le bastan

para lucir su gracia y su viveza,

y cual rápida abeja, vuela, hiere,

clava el fino aguijón, y al punto muere.

No se prodigó en el género jocoso; pero su El cementerio de Momo figura merecidamente en todas las antologías. Aquí lo reproducimos tal como aparece en la edición de sus Poesías y dos comedias, París 1836 (aquí).



El cementerio de Momo. Epitafios

Yace aquí un mal matrimonio,

dos cuñadas, suegra y yerno...

No falta sino el demonio

para estar junto el infierno.


¡En sepulcro de escribano

una estatua de la Fe!...

No la pusieron en vano,

que afirma lo que no ve.


¿Ya hay pleito sobre el sepulcro,

y aún no está el hombre enterrado?

¡Este sí que era letrado!


Yace aquí Blas... Y se alegra

por no vivir con su suegra.


Agua destila la piedra,

agua está brotando el suelo...

¿Yace aquí algún aguador?

No señor: un tabernero.


Un delator aquí yace...

¡Chito! Que el muerto se hace.


Aquí yace una doncella...

y han borrado de labor...

Siempre es bueno hacer favor.


Yace en esta estrecha caja

el sastre mas afamado;

y dicen que no ha robado...

Al menos en su mortaja.


¡Cuñados en paz y juntos!...

No hay duda que están difuntos.


Aquí yace una beata

que no habló mal de ninguna...

Perdió la lengua en la cuna.


Aquí un médico reposa,

y al lado han puesto a la Muerte...

Iban siempre de esta suerte.


¡Al pie del sepulcro un cuerno!...

¿No admite dos el infierno?


Aquí un hablador se halla...

Y por vez primera calla.


Aquí yace una viüda

que murió de pena aguda...

Apenas hubo perdido

a su séptimo marido.


Aquí se enterró un suizo...

Por el dinero lo hizo.


Aquí yace una soltera,

rica, hermosa, forastera,

que sordomuda nació...

¡Si la hubiera hallado yo!


Sub hoc tumulo... Adelante,

que este será algún pedante.


Aquí yace un andaluz...

Por eso han puesto esta cruz.


Don Juan de Az...pei...ti...gu...rrea...

Para el diablo que te lea.


Ya que no pide doblones,

pide esta vieja oraciones.


¡Canónigo... de repente...

y morir en Noche Buena!...

Se le indigestó la cena.


Eche una limosna, hermano;

y que no suene el dinero,

no reviva este usurero.


Aquí enterraron de balde,

por no hallarle una peseta...

No sigas: era poeta.


Una palma han colocado

en la tumba de Lucía...

Es que dátiles vendía.


Aquí yace un cortesano,

que se quebró la cintura

un dia de besamano.


Aquí jaz o mui Ilustre

Senhor João Mozinnho Souza

Carvalho Silva da Andrada...

Sobra nombre o falta losa.


Aquí yace un juez de vagos,

que en Madrid ocioso anduvo...

¿Y en qué diablos se entretuvo?


Aquí reposa un francés...

Al fin parado le ves.


Aquí yace entre laureles

un gran autor de comedias,

que murió helado en el patio

sin que un cristiano lo viera.


Aquí yace sor Belén,

que hizo almíbares muy bien

y pasó la vida entera

vistiendo niños de cera.


Aquí yacen cuatro socios

que juntaron gran caudal:

un médico, un boticario,

un cura y un sacristán.


Aquí yace el Rey Ramiro,

que libró á España del feudo...

Al moro que hoy lo cobrare,

la ganancia no le arriendo.


Aquí yace un oidor sordo...

un relator tartamudo...

un vista con cataratas...

¡Pues anda bonito el mundo!


Aquí yace un contador

que jamas erró una cuenta...

A no ser a su favor.


Un borrego han esculpido

en esta tumba modesta...

¿Tuvo el difunto el toisón?...

Fue escribano de la Mesta.


Aquí a una bruja enterraron,

chamuscada a fuego lento...

Nunca es malo un escarmiento.


Aquí yace un cobrador

del voto del Rey Ramiro...

¿No era mejor dar mujeres

y quedarnos con el trigo?


Aquí yace un mayorazgo

junto á su hermano mellizo:

este se murió de hambre;

y aquel se murió de ahito.


Aquí Susana reposa...

por supuesto no la casta...

Con que usted lo diga, basta.


Aquí yace un proyectista,

que quiso dar por asiento

agua, tierra, fuego y viento.


Aquí yace un egoísta

que no hizo mal ni hizo bien...

Requiescat in pace, Amen.


Aquí yace Don Matías,

acusado de tacaño:

y daba gratis al año...

Pésames, pascuas y dias.


El general que aquí yace,

hizo lo mismo que el Cid...

Entraba muerto en la lid.


Aquí yace un alquimista,

que en oro trocaba el cobre...

Y murió de puro pobre.


Aquí yacen dos maestrantes...

Ocupados como antes.

———



Tuesday, March 7, 2017

Juan Martínez Villergas

Un satírico errante

Juan Martínez Villergas nació el 8 de marzo de 1817 en Gomeznarro (Valladolid), de padres liberales y no muy acomodados. Siendo muchacho marchó a Madrid, donde pronto tomó parte en la vida política militando en la extrema izquierda del momento: el republicanismo. En verso y en prosa combatió el poder establecido y satirizó cruelmente a otros literatos. Imposible resumir su agitada vida: escribió como un poseso y polemizó con propios y extraños; a veces como cónsul de España, a veces como fugitivo, a veces en busca de fortuna, conoció Europa y toda la América; fue diputado a Cortes; instalado en Cuba, luchó con su palabra contra los partidarios de la autonomía; y, finalmente, volvió a la Península en 1889. Murió en Zamora el 8 de mayo de 1894.

Falto de cultura y sosiego, y sobrado de ingenio y descaro, Martínez Villergas escribió muchos epigramas y letrillas memorables, algunos recogidos en sus Poesías jocosas y satíricas (aquí, la primera edición) y en Los siete mil pecados capitales (aquí.) En 1997 Asunción García Tarancón defendió una tesis doctoral consagrada a su obra (aquí.)

Dicen que algunos necios

de mi se quejan,

y mis verdades tienen

por desvergüenzas.

Cerrar el pico

prometo si se acaban

tontos y pillos.

———



Epigramas políticos


Tanto quisieron tirar

del coche del rey Fernando

los realistas de un lugar,

que segura de volcar

iba la reina temblando.

"¡Alto!", Fernando exclamó;

mas como iban desbocados

y nadie le obedeció

gritoles con rabia "¡SOOO!!!!!"

y se quedaron clavados.

———

Como muestra de devoción al rey, los absolutistas solían desenganchar los caballos del coche real y ocupar ellos mismos su lugar.



Trifón supo, a toda luz,

robando, juntar buen pico;

sus méritos de hombre rico

valiéronle una gran cruz.

Y así la maledicencia

sostiene que fué Trifón

Excelencia por ladrón

tras ladrón por excelencia.

———



—Allá camina don Juan,

en rebañar hombre ducho.

—¿Por qué no le colgarán?

—Porque ha rebañado mucho.

———



Al dar un ministro audiencia,

dice á todo pretendiente:

"Ya le tengo á usted presente."

Y no miente su excelencia.

———



Juega a las damas constante

mi vecino don José.

Ayer le dije —¡Ah, tunante!

Con qué ganas come usté.

Y él respondió —Soy cesante.

———



—¡La cosa estalla!— clamó

un ministro sin conciencia.

Y un cesante que le oyó,

—¡Qué bueno fuera — añadió—

que estallara su excelencia!

———



Epigramas literarios


Contra Bretón de los Herreros

A Manuel Bretón, el tuerto,

una víbora picó.

¿Murió Bretón? No, por cierto;

la víbora revento

———

Viejo tema que Villergas aprovecha para cargar contra Bretón de los Herreros, tuerto y uno de sus mayores enemigos literarios.



Una comedia empecé

que se acabó en el fogón

cuando supe que el Brutón

mandaba en el comité.

Porque tiene —esto es un hecho—

la órbita izquierda cerrada,

y por el ojo derecho

creo que no le entra nada.

———

Este parece ser el origen del odio por Bretón: el comité del teatro del Príncipe, dirigido por él, rechazó una comedia del dicaz Villergas.



—¡Mozo, medio de cebada!—

clamó Brutón cierto día

entrando en la horchatería.

—¿Qué espera usted, camarada...?—

Y el mozo como suspenso,

—Señor, —contestó— discurro

que es usted muy grande burro

para estar a medio pienso.

———

"Medio de cebada" es "medio cuartillo de agua de cebada", tradicional bebida refrescante. Y, por otra parte, la cebada es alimento de caballerías.

Contra Ventura de la Vega

Vega académico es.

Si tales servicios premia,

pronto dará la Academia

el diccionario en francés.

———

"A un sujeto a quien hicieron socio de la Academia de la lengua castellana, sin mas méritos que el haber dado a luz algunas traducciones", dice el encabezamiento.

Distínguense los autores

por su ingenio esclarecido

o por ser de los peores.

Vega no es de los mejores:

¿por qué será distinguido?

———

El chiste está en que —según cuenta Gª Tarancón— era común el uso del cliché "distinguido literato" para referirse a Ventura de la Vega.



Al traductor mentecato,

al incansable, al travieso

distinguido literato

juzgan escritor de peso.

Y yo llego a presumir

que su peso es colosal,

pues él basta para hundir

el teatro nacional.

———



Contra Antonio Gil y Zárate

Gruña cualquier monigote;

yo siempre me he figurado

que no hay autor tan tronado

como el señor de Gilote.

Por eso a nadie le igualo,

que solo un autor de trueno

pudo de un Guzmán el Bueno

hacer un Guzmán el Malo.

———

Se refiere Villergas a Guzmán el Bueno, drama de Gil y Zárate estrenado en 1828.

Gilote me causa horror,

Brutón tampoco me peta.

¿Quién es poeta mejor?

Nadie es mejor ni peor,

porque ninguno es poeta.

———



Un calvo que llaman Gil

tiene en sus dramas (soy franco)

en cada página mil

salidas de pie de banco;

y en él no están permitidas

pues son cosas encontradas,

el tener malas salidas

quien tiene buenas entradas.

———



Contra Tomás Rodríguez Rubí

Donde Tomás brilla más

es el los versos, Calisto;

y lo peor que yo he visto

son los versos de Tomás.

———

Este brillante epigrama está dedicado, según Gª Tarancón, a Rodríguez Rubí.



Contra Clemente Miró

Cuando Polonia del ruso

fue presa bárbaramente,

el buen Miró (don Clemente)

un poema le compuso.

Mas quedo tan mal parada,

que el mismo autor anunció:

"Polonia sacrificada

por don Clemente Miró".

———

El desconocido Miró quedó inmortalizado por este epigrama, que no suele faltar en las antologías.



Contra Julián Romea

Siempre levita ha gastado

con solapas don Julián;

y hoy con solapa ha estrenado

un chaleco y un gabán.

¡Oh, qué hombre tan solapado!

———



Contra uno

Un escritor de esta edad,

que es un pedazo de atún,

decía con gravedad:

"Yo escribo para el común."

Y era la pura verdad.

———

"El común" es "la mayor parte de las gentes" pero también "el retrete".

Contra Quirós

Los diez tomos, vive Dios,

que ha publicado Quirós

con notas y suplementos,

como los diez mandamientos

pueden reducirse a dos.

———



Contra Domingo Faustino Sarmiento

Este escritor de pega y de barullo,

que delira, traduce, o no hace nada,

subir quiere del genio a la morada,

de sus propias lisonjas al arrullo.

Fáltale ciencia, pero tiene orgullo;;

la paz le ofende y la virtud le enfada,

es ciego admirador de Torquemada

y enemigo mortal de Perogrullo.

Tal en resumen es mi pensamiento

acerca de este autor que lleva el nombre

o apellido o apodo de Sarmiento.

Nada hay en él que agrade o que asombre;

carece de instrucción y de talento;

en todo lo demás es un gran hombre.

———

Así responde Villergas a la crítica que Sarmiento hace de España en sus Viajes.



Contra Leandro Fernández de Moratín

Que de pedantes tu atención se ocupe,

oye, escucha de ti lo que se infiere:

(diga el mundo después lo que dijere

de si supe juzgarte o si no supe.)

No me parece bien que el hueso chupe

quien malezas del tuétano refiere;

quien mal quiere a au imagen, mal se quiere;

su rostro moja quien al cielo escupe.

Mostraste conocer a los pedantes;

bien puedes, veterano en el servicio.

Pero ¿a qué tus clamores incesantes?

Mas ya a Pedancio sé por qué impropicio

versos en prosa enristras fulminantes,

pues ¿quién es tu enemigo? El de tu oficio.

———

"A don Leadro Fdez. de Moratín, autor de innumerables sátiras contra Pedancio", es el encabezamiento de este soneto. Don Leandro murió en el exilio cuando el inflamable Villergas tenía once añitos; a saber por qué le espetó este soneto.

Epigramas picantes


¿Qué debo pensar, carísimos,

de esas muchachuelas cócoras,

que por respeto a la crítica,

de esta sociedad sardónica,

de toda picante sátira

fingen asustarse hipócritas,

y no dudan ser heréticas

con el que las haga eróticas?

———



—¿Conque la mocita Paca

está enferma? ¡Cristo Padre!

¿Pues qué extraño mal la ataca?

—A mal de madre lo achaca,

y en efecto es mal... de madre.

———

"Mal de madre" era llamada la histeria.



Se acabó de confesar

la sobrina del vicario

y empezó contrita a orar

al pie del confesonario.

Y aún el padre repetía:

"La castidad te interesa",

al tiempo que ella decía:

"Me pesa, Señor, me pesa."

———



Viendo un niño, pregunté:

"¿Es de usted, señora Luisa?"

Y ella respondió con prisa,

muy política: "Y de usté."

———



La beata santurrona

que en el entresuelo habita,

tiene, según malas lenguas,

el amante en la buhardilla.

Y dice: —Tanto me encantan

las oraciones divinas,

que paso días y noches

entregada al que está arriba.

———



Bramó el gato de una viuda

en enero, y el por qué

preguntó su niña aguda.

La madre dijo: —No sé,

dolor de muelas sin duda.

Quejose ella cierto día

de la viudez, sin cautela,

y su niña, que la oía,

dijo triste: —Madre mía,

¿le duele á usté alguna muela?

———



—Mi marido, doña Inés,

es gran hombre y guapo chico.

—¿Es marqués, barón, o qué es?

—Aún ignoro si es marqués;

pero varón, certifico.

———



"Aqui los restos están

de la casta Doña Bruna"

decía cierto letrero

a la puerta de la inclusa.

Y oyendo yo un batallón,

de chicos metiendo bulla,

dije: —Si estos son los restos,

¿cuál será toda la suma?

———



Aunque tengan más faltas

que una pelota,

las rubias y morenas

flacas o gordas,

yo diera el alma

por morenas y rubias

gordas y flacas.

———



Epigramas blancos


Un confesor que Pilar

llena de entusiasmo ensalza,

a la virgen del Henar

mandó que fuera descalza.

Y en efecto allá se fué

por cumplir su penitencia

descalza de pierna y pié;

pero fué en la diligencia.

———



Juan se retiró á las diez

y el padre, que no es cobarde,

dijo: —¡Infeliz si otra vez

vienes a casa tan tarde!

Oyó otra noche el villano

las doce, ¡negra fortuna!,

y dijo: —Aún puedo ir temprano—

y se esperó hasta la una.

———



Sin cuidar cierto gorrero

de gramáticos aliños,

plantó el siguiente letrero:

"Aquí hay gorros para niños

hechos con gusto y esmero".

———



Jura Blas por San Miguel

no llevar coche jamás,

pero es porque quiere Blas

que el coche le lleve á él.

———



Mostrando un duro un impío

avaro, que Dios confunda,

dije —¿Es de Isabel segunda?—

y respondió —No, que es mío.

———



Pepa, luz del cielo,

de Avapiés aborto,

de refajo corto

y ancho terciopelo,

persuadirme anhela

con demente chola

de que no es manola

porque no es Manuela.

———

"Chola": cabeza, entendimiento.



Con un trago que bebió

un hombre se emborrachó;

mas ya la causa adivino,

y es que del trago apuró

media cántara de vino.

———



La lengua inglesa intentó

aprender don Juan de Lara,

y al que antes se la enseñara,

dos mil duros le ofreció.

Agarró un inglés la presa

y dijo a Lara el muy soca:

—Ahí tenéis— Abrió la boca,

y enseñó la lengua inglesa.

———

"Hacerse el soca" era "hacerse el tonto".



Guillén cenó con Pascual;

una ensaladita escasa

fue el comienzo, y —¡Voto á tal!

—exclamó aquél— en mi casa

ese es el plato final.

Pero más la admiración

creció del pobre Guillén,

al ver el aire simplón

con que su buen anfitrión

contestó: —Y aquí también.

———



Varias personas cenaban

con afan desordenado,

y a una tajada miraban

que habiendo sola quedado

por cortedad respetaban.

Uno la luz apagó

para atraparla con modos;

su mano al plato llevó,

y halló las manos de todos,

pero la tajada no.

———



Matrimonios y cuernos


Chica, dijo a Pepa

su marido Pepe,

creo que te apuntan

cuernos en la frente.

Y ella, cariñosa

contestóle: puede...

dime con quien andas,

te diré quien eres.

———

"Cuernos" eran bucles o tirabuzones, parece que usados en la moda peluquera allá por 1840.



Peineros he conocido

de tan raro proceder,

que venden a una mujer

lo que han comprado al marido.

———



Ardiendo un marido en celos

de coraje se arrancó

un gran puñado de pelos

y en el brasero lo echó.

La mujer lo vio encendido

y hurgó con sumo cuidado

diciendo: "¿Que habrá caído,

que huele a cuerno quemado?"

———



—Si a los mansos— dijo Rosa—

Dios da en el Cielo reposo,

¡Ay qué gloria tan hermosa

tendrá mi difunto esposo!

———



De su marido cruel

quejábase doña Eustaquia

y dijo una amiga fiel:

—¿Quieres defenderte de él?

Estudia la tauromaquia.

———



—Ya en Méjico han proclamado

el matrimonio civil.

¡Mirad si hemos progresado!—

gritaba el soltero Gil.

Pero el casado Pascual

se lamentaba y decia,

que más progreso sería

declararlo criminal.

———



Cogí de un brazo con arte

a Pascual que iba hecho un loco

y dije —Espérate un poco,

¡qué diablo! ¿Vas a casarte?

—¡Hombre!— respondió Pascual—

no estoy tan desesperado.—

Y luego añadió el malvado

que iba a tirarse al canal.

———



Murió Luisa y celebrábalo

su marido el mostagán

tragando y tragando pan

lo mismo que un Heliogábalo.

Algunos amigos buenos

llamáronle basilisco;

y él dijo dando un mordisco:

—Los duelos con pan son menos.

———



Baldado estaba Narciso

sufriendo la pena negra,

cuando le llegó un aviso

del funeral de su suegra.

—Siento andar en pies de palo

—contestó con ceño adusto.—

Si no estuviera tan malo

iria con mucho gusto.

———



Médicos y demás


Un doctor homeopático

a Orozco le dijo un dia,

siempre en su afán sistemático:

—¿Conocéis la homeopatía?

—Sí señor— contestó Orozco—

por ella desde febrero

llevo gasa en el sombrero;

ya ve usted si la conozco.

———

Como señal de luto, se rodeaba el sombrero con una gasa negra.



De hacer cien visitas harto

un médico se acostó,

y no bien se desnudó

le llamaron para un parto.

Abrió el hombre la ventana

y dijo con mucho empeño:

—Diga usted que tengo sueño,

que lo deje hasta mañana.

———



Un abogado de aquellos

que ni aun de sí fían ellos,

dijo a su cliente: "O te salvo

o arráncame los cabellos";

y el abogado era calvo.

———



Pidiendo á Juan un cuartillo

de vino tinto Julián,

—¿No sabes tú —dijo Juan—

de dónde es este chiquillo?

Bebió aquél, y con ardid

contestó —Según las señas,

fué nacido en Valdepeñas,

y bautizado en Madrid.

———



Cierto escultor no afamado,

pero de genio travieso,

hizo un San Antón de yeso

poniendo su cerdo al lado.

Y entrambos en un renglón

explicó, prudente y cuerdo,

cuál de los dos era el cerdo,

y cuál de ellos San Antón.

———



Profesando una monja

contra su gusto

dijo al atar el lazo

del infortunio:

—Sí, yo profeso...

¡rencor a la abadesa

y odio al convento!

———



Saturday, February 25, 2017

Eusebio Blasco

Cosmopolita y maño

Eusebio Blasco Soler murió en Madrid el 25 de febrero de 1903. Había nacido en Zaragoza el 28 de abril de 1844. Fue periodista y como tal publicó, anónimamente o con su firma, innumerables artículos, cuentos y poesías. También fue comediógrafo y escribió, entre otras otras, la que se considera la primera obra española del "género chico": El joven Telémaco, con su célebre coro de suripantas y la popularísima habanera

Me gustan todas, me gustan todas

me gustan todas en general,

pero esa rubia, pero esa rubia

pero esa rubia me gusta más.

Vivió largo tiempo en París (donde llegó a ser redactor de Le Figaro); recorrió América y Europa; y dejó recogidas sus impresiones en varios libros de viajes. También participó en los asuntos públicos; militó primeramente como demócrata en la facción de Rivero, aunque se fue templando con los años. Y tras tan intensa vida, murio —dicen— abrazado a una imagen de la Pilarica.

Sus obras completas fueron publicadas a su muerte y pueden encontrarse digitalizadas en la Biblioteca Nacional (aquí). Pero en ellas no se recogen la mayor parte de sus poesías epigramáticas. La selección que presento aquí está tomada en su mayor parte de fuentes secundarias; quizás algún futuro doctor, tras bucear en la colección del Gil Blas y en innumerables almanaques, nos ofrezca una auténtica antología.



Epigramas

A un militar muy cobarde

quiso Juan darle un disgusto;

le vio y le dijo: —¡Adiós, César!

Y el otro dijo: —¡Adiós, Bruto!

———



Un cacique de tribus maleantes

se almorzó a su señora con guisantes;

y uno de sus guerreros

se cenó cinco padres misioneros.

¡Ay, cuando el hambre aprieta

ni familia ni estado se respeta!!

———



Cierto tenor español

que cantaba horriblemente

dijo delante de gente:

—Yo, si quiero, llego al sol.

Y dijo un amigo: —¿Sí?

Pues, hombre, quiera usted ya

y llegando por allá...

no vuelva usted por aquí.

———



Es tan estrecho el ajuar

del pobre de don Donato,

que le dio un gato Gaspar,

¡y le cortó el rabo al gato

para que pudiera entrar!

———



¡Tenorio!, tu dicha envidio,

y por imitarte lidio;

mas soy un pobre estudiante

que aún no he estudiado bastante

el arte de amar de Ovidio!

———

Tenorio puede ser don Juan... o mejor Miguel Tenorio, brillante universitario y favorito de la reina Isabel II durante siete años.



A Ramos Carrión

Mi querido Miguel Ramos:

Muy olvidados nos tienes;

pero hombre, ¿por qué no vienes

si sabes que te esperamos?

¿Estás enfermo quizá?

Me alegraré del alivio.

Expresiones á Toribio

y memorias á mamá.

———



A Ricardo de la Vega

Mi querido Ricardito:

Ven hoy a las diez en punto.

Mira que te necesito

Para hablarte de mi asunto.

———



En el álbum de María Dorda

Pido a Dios, María Dorda,

pues te conocí tan chica,

verte feliz, vieja, gorda,

madre, abuela, noble y rica.

———



A ver á Rosaura fuí,

pero no me recibió;

por enferma se excusó

y sin verla me salí.

Me alegro de que esté mala,

que ella es fuego y soy yo estopa,

y el que no cae, resbala.

Mas, ¡oh Dios!, en la antesala...

¡Hallé un sombrero de copa!

Volví a visitarla al año;

tampoco entonces la ví,

y no volver resolví

celebrando el desengaño.

Líbreme Dios de la impía

grosera chismografía

que hace las honras añicos...

¡Pero en la antesala había

un sombrero de tres picos!

Ya de la edad los horrores

mi deseo han de aplacar,

y ya no he de ir a buscar

en Rosaura amantes flores.

Pasar tampoco me deja

su criado. ¡Pobre vieja!

Hoy sí que debe estar mala:

¡Pues colgado en la antesala

tiene un sombrero de teja!

———

v. último: el sombrero de teja era el propio de los sacerdotes.



Friday, February 17, 2017

Juan Pablo Forner

El fiscal polemista

Don Juan Pablo Forner y Segarra nació en Mérida (Badajoz) el 17 de febrero de 1756 y murió en Madrid el 16 de marzo de 1797. Estudió leyes en Madrid y Toledo y fue profesor en la Universidad de Salamanca, fiscal del crimen de la Audiencia de Sevilla y fiscal del Consejo de Castilla. Culto, honrado y vehemente, satirizó los vicios de la sociedad y las letras de su tiempo y polemizó con famosos literatos como Iriarte, Huerta o Trigueros.

Escribió en prosa varias obras en su día muy comentadas, como la Oración apologética por la España y su mérito literario (en respuesta al despectivo artículo dedicado a España en la Encyclopédie). Sus obras poéticas fueron publicadas por Cueto en el volumen II de Poetas Líricos del Siglo XVIII, tomo LXVIII de la Biblioteca de Autores Españoles, a partir de borradores autógrafos conservados por la familia. Afirma Cueto haber suprimido "por exceso de familiaridad chocarrera" algunas composiciones cuya copia se conserva en la Biblioteca Nacional. Ya que el gusto de hoy se inclina precisamente a la familiaridad chocarrera, cualquier día las veremos impresas en papel verjurado.



Comencemos con un epigrama exculpatorio:


Que siempre lastime y hiera

mi estilo en prosa y en verso

culpas, Lupo. Mas espera;

si tú no fueras perverso,

di, ¿satírico yo fuera?

Hablar bien de tu codicia,

disolución y malicia

fuera calumnia mortal;

hablar mal del que obra mal,

Lupo, es hacerle justicia.

———

v. 2: estilo es "instrumento de escritura".



Y ahora, unos cuantos contra escritores e intelectuales:


Tan grandes son las acciones

y tan miserables son

los versos con que Cleón

las rebuzna en sus canciones,

que al verte, Conde, sus dones

admitir tan placentero,

o que no los lees infiero,

o que entra en tu heroicidad

la heroicísima bondad

de que te elogie un coplero.

———



Extrañas que tan crüeles

sean los fríos este invierno...

¿No ves que en él de Cleón

los epigramas salieron?

———

Frialdad: "Dicho o hecho fuera de propósito."



Al ídolo del vulgo

—A cervelo liviano de chorlito

añade el casco de coplista hambriento,

la lengua de escorpión duro y violento

y la frente al estilo de cabrito;

cual de envidioso can, ojo maldito

de fulminante rabia; de jumento

el labio; y al pintar su pensamiento

copia en él la ignorancia en infinito.

Si acordar, oh pintor, quieres sus glorias,

ciñe su sien de cardos; siempre abierta

la boca, burros mil en torno giran...

—Pintele y no salí de tus memorias.

Más, ¿qué animal es este? —El grande Huerta.

—Si este es él, ¿qué serán los que le admiran?

———

v. 1: Cervelo: "cerebro". v. 12: Memoria: "Exposición de hechos, datos o motivos referentes a determinado asunto." v. 13: Vicente García de la Huerta, una de las bestias negras del buen Forner.



Contra los semieruditos

sátiras hace Cleón

gastando en la reprensión

trescientos versos malditos.

Cuánto es pródiga de más

su caridad, ved aquí:

deja de curarse a sí

por curar a los demás.

———



Que en las gacetas publique

Cleón su saber, no extraño;

que el que es solo una gaceta,

solo en gacetas es sabio.

———

Gaceta: "Publicación periódica" pero también "correveidile".



Pasemos a la sátira de costumbres:


En casa, en palacio, en calles,

cual sombra tuya, ¡oh Seyano!,

te sigue y te adula Hircano

para que a mano le halles.

¿Te fatiga? No batalles

sobre qué medio darás

para no verlo jamás:

deja, Seyano, tu puesto;

de él te librarás bien presto

y de ti nos librarás.

———



Murió Espurio el avariento

y, aun en la muerte mezquino,

a un ruinísimo sobrino

dejó el tesoro opulento.

La muerte misma quedó

vencida en ardid tan raro:

pudo matar al avaro,

pero a la avaricia no.

———



Con Juan hablé mal de Pablo,

con este hablé mal de Juan;

sábenlo y conmigo están

por esto dados al diablo.

Con gusto Pablo me oía,

con gusto Juan me escuchaba,

y uno y otro me incitaba;

¿en qué pues, los ofendía?

———



A un muchacho que ignoraba

a quién por padre tenía

y que piedras cierto día

a muchos hombres tiraba,

uno le dijo: "No quieras

tan malvado, niño, ser,

porque puede suceder

que a tu padre entre ellos hieras."

———



De que te ha nacido un hijo

me pides la enhorabuena;

Cornelio, con tus amigos

ya desempeñé esa deuda.

———



¿Qué dirá la grave historia

de nuestros famosos tiempos,

que a un magistrado dan mil

y a un capón doce mil pesos?

———

Capón: "Dicho de un hombre o de un animal: castrado". Los cantantes castrados erán las estrellas de aquel tiempo.



A un peluquero

Tú que adulteras las divinas trazas

del Supremo Hacedor y desfiguras

el honor de sus nobles esculturas

cuando en formas grotescas las disfrazas,

pues haces que a tus peines y tenazas

se sujeten grandezas y hermosuras

y al araño que encrespa tus hechuras

deben ya autoridad las calabazas:

crina mi frente con la rucia cola

de un próvido rocín que entre sus cerdas

nutrió la majestad jurisconsulta.

Crínala; que la Temis española

sin ti no puede dar sentencias cuerdas

y sus dones a Dios le dificulta.

———

v. 12: Temis: la Justicia. Forner se burla de la antigua costumbre de los magistrados de llevar una peluca larga y rizada. Jovellanos, alcalde del crimen en Sevilla, no la siguió, y causó gran revuelo.



Y por último unos toques eróticos:


—¿Por qué Rita, que es tan sabia,

ama a Babio, mal poeta,

y siendo en todo discreta

en esto su juicio agravia?

—Floro, corta es tu experiencia;

aunque más sabias las vieres,

nunca llega en las mujeres

hasta la cama la ciencia.

———



Convidome a merendar

doña Juana el otro día;

púsome ensalada fría,

agua pura y necio hablar.

Mostrome después el lecho

y dijo: —Si usted ahora...

—Voy a pasear, señora,

porque estoy muy satisfecho.

———



Tu finges que no me quieres

y yo finjo que te adoro;

tú, Lelia, eres rica en oro

y en años también lo eres.

Déjate de dengues ya,

que si en pobreza nos vemos

ni tú ni yo fingiremos

y entonces, ¿quién perderá?

———



Cuatro horas gasta en peinarse

la graciosísima Inés,

en atavïarse tres,

y cuatro en beber y hartarse.

Nadie la culpe en rigor

de su odioso proceder:

lo que ella tiene que hacer

de noche se hace mejor.

———



Saturday, February 11, 2017

Ramón de Campoamor

El oráculo de nuestros bisabuelos

Don Ramón de Campoamor y Campoosorio murió en Madrid el 11 de febrero de 1901 (o el 12, según otros). Había nacido en Navia (Asturias) el 24 se septiembre de 1817. Ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús; inició estudios de Medicina; pero finalmente se consagró a la literatura. También participó en la vida política como conservador moderado y fue gobernador civil de Alicante y de Valencia, diputado y senador.

Su fama literaria fue inmensa. El público lo idolatraba y lós críticos lo aplaudían como el mejor poeta de España. Propugnó el uso del prosaísmo en la poesía y con tal estilo escribió Humoradas, Doloras, Pequeños Poemas y poemas extensos como Colón y El licenciado Torralba.



Humoradas

Según creen los amantes,

las flores valen más que los diamantes.

Mas ven que al extinguirse los amores

valen más los diamantes que las flores.

———



Se asombra con muchísima inocencia

de cosas que aprendió por experiencia.

———



Te morías por él; pero es lo cierto

que pasó tiempo y tiempo, y no te has muerto.

———



Ayer le enajenabas con tu acento;

pero hoy ya le constipas con tu aliento.

———



Una vieja muy fea me decía:

"En cuanto a la virtud, creo en la mía."

———



Las hijas de las madres que amé tanto

me besan ya como se besa a un santo.

———



Hombre, no temas al infierno tanto,

que el pecador cuando se casa es santo.

———



Serás feliz si metes con prudencia

en un saco el amor y la conciencia.

———



Más bien que un enfermero,

hay quien cree que un marido es un loquero.

———



Todos lo han conocido:

¿Va con uno y bosteza? Es su marido.

———



Lo que he admirado en ti con más empeño

ya, en vez de darme sueños, me da sueño.

———



Adorad las visiones de la gloria

y el brillo de las artes y la espada,

que, aunque no es cierto nada,

con algo el mundo ha de llenar la Historia.

———



Yo conocí un labrador

que, celebrando mi gloria,

al borrico de su noria

lo llamaba Campoamor.

———



Cantares

Si te ha absuelto el confesor

de aquello del Cabañal,

o tú te confiesas mal,

o el te confiesa peor.

———



Para divertir su afán

cantaba a su reja un loco:

"Unos estamos por poco

y otros por poco no están."

———



Doloras

Después de un viaje por mar,

volviendo hacia su alquería,

oye Juan con alegría

las campanas del lugar

Llega, y maldice lo incierto

de las venturas humanas,

al saber que las campanas

tocan por su padre a muerto.

———



Nunca de joven, mi bien,

me diste a besar tu mano

y hoy me besan, siendo anciano,

tus nietas cuando me ven.

Les mandas besar a quien

tú no has besado jamás,

porque humillándome vas

por medios de astucia llenos:

joven, por carta de menos;

viejo, por carta de más.

———



Hoy recuerdo con espanto

que de niño recé un día

ante un busto que creía

que era la imagen de un santo.

Mas supe, cuando llegué

a la edad de la razón

que el santo ante el cual recé

era un busto de Nerón.

———



Fábula. La urraca y la gallina

—¡Qué escándalo! —en tono fiero

una gallina decía

a una urraca que comía

las flores de un limonero.

—¡Que se come, jardinero,

de las de arriba a destajo!

—Celebro tu desparpajo

—contestó la urraca altiva.—

¿No he de comer las de arriba,

si no has dejado una abajo?

———



Saturday, February 4, 2017

Bartolomé Leonardo de Argensola

El censor aragonés

El doctor Bartolomé Leonardo de Argensola murió en Zaragoza el 4 de febrero de 1631. Había nacido en Barbastro (Huesca) el 26 de agosto de 1562. Era hermano del también ilustre poeta Lupercio Leonardo de Argensola. Estudió en Zaragoza y Salamanca. Recibió las órdenes sagradas y, protegido por el conde de este bello título, fue conocido como el Rector de Villahermosa. Fue secretario de la emperatriz María de Austria y cronista mayor del Reino de Aragón. Como historiador escribió la Conquista de las islas Malucas y continuó los Anales de Zurita.

Los poemas de ambos hermanos fueron publicados tras la muerte de Bartolomé por su sobrino Gabriel Leonardo de Albión: Rimas de Lupercio i del dotor Bartolomé Leonardo de Argensola, Zaragoza 1634. Modernamente José Manuel Blecua recogió y editó toda su poesía en varios tomos de la colección Clásicos Castellanos.

Como poetas, ambos Argensolas son clásicos, horacianos, evitadores de todo exceso culterano o conceptista y autores de memorables sonetos. Bartolomé fue maestro de la severa sátira de costumbres al estilo de Juvenal. También escribió un puñado de epigramas, unos traducidos de Marcial y otros originales.



A una mujer que se afeitaba y estaba hermosa

Yo os quiero confesar, don Juan, primero:

que aquel blanco y color de doña Elvira

no tiene de ella más, si bien se mira,

que el haberle costado su dinero.

Pero tras eso confesaros quiero

que es tanta la beldad de su mentira,

que en vano a competir con ella aspira

belleza igual de rostro verdadero.

Mas, ¿qué mucho que yo perdido ande

por un engaño tal, pues que sabemos

que nos engaña así naturaleza?

Porque ese cielo azul que todos vemos

ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande

que no sea verdad tanta belleza!

———

Título: hoy no diríamos "afeitaba", sino "maquillaba".

Este soneto figura en casi todas las antologías de la poesía española y aún son muchos los que podrían recitarlo de memoria. No figura en la edición de 1634, ni sabemos cuál de los hermanos es su autor.



A un letrado

Si vos pretendéis que venga

a ser tan gran necio el mundo,

que por vuestra barba luenga

por filósofo profundo,

sin otro argumento, os tenga;

mirad que dais ocasión

a que ya cualquier cabrón,

por la gran barba que cría,

aspire a ser algún día

otro Séneca o Platón.

———



Epigrama

Escribí y no ha respondido

Nevia; luego indicio es malo

que no hará lo que le pido;

pero pienso que ha leído

mi billete; luego haralo.

———

Es traducción de Marcial, 2.9



A un hombre de estatura bajísima que se retiró a morir en una ermita

Bajo esta losa chiquita

yace un hombre sin segundo

que por no verse en el mundo

se acomodó en una ermita.

———



Décima

Viendo Alfio cuán desvalida

yace la causa del justo

y, al revés, cuán a su gusto

logra el inicuo la vida,

dio en ser malo. Y, a medida

de su maldad castigado,

"¿De cuándo acá", dijo, "el hado

trata a los malos así?

¿Cómo? ¿Solo para mí

anda el mundo concertado?"

———



A un hombre que temía no dijese mal de él en sus versos

No temes tú mis versos, Citaredo;

finges temer, para que así propicio

el vulgo, entre el clamor de su bullicio,

te señale por sabio con el dedo.

A lo menos sin risa yo no puedo

dar tanto a la ambición de tu artificio

que te halle alguna vez en mi jüicio

aprobado por digno de ese miedo.

Para que obren con ley nuestros decoros,

sus acciones imiten respetuosas

al que nace en las fieras no adquirido.

Teman las uñas del león los toros;

mas pídanle perdón las mariposas

si se juzgaren dignas de un bramido.

———



Habla con la ciudad de Calatayud

Bílbilis, aunque el dios que nació en Delos

te conserve fructífera sin daño,

y cuando sobre ti desciende el año,

sus guirnaldas te den todos los cielos;

y aunque hagan tus preciosos arroyuelos

fuertes las armas con el noble baño,

y aunque eres patria del cortés tacaño,

que en todas sus palabras puso anzuelos;

si no encadenas los infieles canes,

que tu aduana a los viandantes suelta,

ni tu muro veré ni tu camino;

que para dar hasta Madrid la vuelta,

embarcarme en Colibre determino,

aunque la dé mayor que Magallanes.

———

verso 1: Bílbilis: nombre latino de Calatayud. el dios que nació en Delos: Apolo. v. 5-6: en Bílbilis se fabricaban espadas. v. 7-8: el cortés tacaño: el epigramista Marcial, nacido en Bílbilis. tacaño: hoy diríamos "pícaro". v. 13: Colibre: la actual Colliure, en el Rosellón.



A su hermano Lupercio, porque se hacía mirar las rayas de la mano

Fabio, pensar que el Padre soberano

en esas rayas de la palma diestra

(que son arrugas de la piel) te muestra

los accidentes del discurso humano,

es beber con el vulgo el error vano

de la ignorancia, su común maestra:

bien te confieso que la suerte nuestra,

mala o buena, la puso en nuestra mano.

Di, ¿quién te estorbará el ser rey, si vives

sin envidiar la suerte de los reyes,

tan contento y pacífico en la tuya,

que estén ociosas para ti sus leyes,

y cualquier novedad que el cielo influya

como cosa ordinaria la recibes?

———



Otro Soneto

Si quieres conservarte, Lauso, evita

ese ardor con que en varias ocasiones

a cuerdos y filósofos te opones

como pudiera el magno Estagirita.

Ya tu apariencia, que al estudio imita,

cuando se atreve a decidir cuestiones

es ridícula a libres corazones,

cuyas nobles paciencias ejercita.

Yo, porque de celar tu honor me precio,

digo, para que escape de un agravio,

que consideres bien de aquí adelante:

que el que no sale de su esfera es sabio,

el que ignora las cosas, ignorante,

y el que las sabe mal sabidas, necio.

———

v. 4: el magno Estagirita: Aristóteles.